El vaso del cura Brochero

El Cura Brochero y un grupo de personas trabajando en la realización de un camino en Traslasierra.

En mi reciente viaje a Villa Dolores, ciudad que se alza al Oeste de la serranía cordobesa, hacia el lado del Champaquí, tuve oportunidad de visitar la Escuela Normal (1), especialmente invitado por su director don José María Bárzola.

Después de recorrer algunas clases, en las que pude admirar la excelente disciplina de los alumnos y la meritoria obra educativa de los profesores, llegamos a un pabellón casi en ruinas, separado del resto del edificio, donde el profesor de historia americana, Ernesto Arrieta, ha instalado un curioso museo, muy rico en documentos y cacharros indígenas; museo que desde hace tiempo viene atrayendo las miradas codiciosas de algunas instituciones nacionales y de no pocos estudiosos.

El profesor Arrieta, entregado de alma a su obra, cuida todo aquello con una pulcritud que caracteriza a todo coleccionista. Aquellos trastos son para él lo que las talegas de oro fueron para el viejo Shylock (2)… ¡Era de ver el entusiasmo con que nos hablaba el maestro al explicarnos la historia y procedencia de cada una de esas piezas!…

De pronto llamó mi atención un lugar vacío en cierto estante reservado a reliquias de gran valor histórico.

-¿Qué había aquí, profesor?…

En los ojos del maestro sorprendí una nube de melancolía, como si mi pregunta hubiese llevado a su memoria el recuerdo de un hecho doloroso…

-Aquí estaba –me respondió- un vaso de cristal, rudimentario, que había sido utilizado por el padre José Gabriel Brochero, aquel apóstol del Oeste serrano, para bendecir las aguas de Mina Clavero… Para mí, era la pieza más querida de todas. Ya sabe usted cómo vive en nuestros corazones el afecto hacia aquel fraile que, a fuerza de heroísmo, levantó en plena serranía un baluarte de cristianismo y de civilización…

-¿Y que pasó con aquel vaso?…

-Hace algunos años visitó este pueblo don Clemente Onelli. Por aquellos tiempos había aquí una gran revuelta estudiantil y la Escuela Normal estaba clausurada. Onelli, curioso, inquieto como de costumbre, quiso visitar el museíto del que ya tenía noticias. Vino una tarde en ausencia mía, lo vio todo, lo revolvió todo, tomó una serie de apuntes y cuando llegó a este rincón, se enamoró del vaso que aquí había. El profesor que lo acompañaba le dio las explicaciones del caso…. Y él se interesó cada vez más por aquella reliquia…

-¿Y?…

-Pasó mucho tiempo y un día, con la sorpresa que usted imaginará, descubrí que el vaso había desaparecido. Nosotros no nos explicábamos cómo pudo haber salido de aquí. Hasta que una tarde, ojeando los diarios de Buenos Aires, leímos un discurso de don Clemente, -una de sus características piezas oratorias tan interesantes- con motivo de inaugurar la fuente surgente del Jardín Zoológico de aquella capital. A las aguas de aquella fuente se le atribuyen no sé qué virtudes minerales y la ceremonia consistía en dar a beber los primeros tragos al presidente de la República que asistía al acto. Onelli, en su carácter de director del Zoológico, era quien debía oficiar de Samaritano. Mi estupor no tuvo límites cuando hacia el final del discurso, leí que Onelli le hacía al primer mandatario la historia del recipiente en que iba a beber… y era nada menos que el vaso que nos faltaba!!…. Nuestro vaso!!!….

Lo vi tan desconsolado al maestro, que le prometí gestionar, a mi regreso a Buenos Aires, la devolución del vaso aquél que tanto echaban de menos en el museo de Villa Dolores…. Aunque confieso que, en mi fuero interno, no dejaba de causarme gracia esta humorada de don Clemente… y que me perdone don Ernesto Arrieta.

Ya me disponía a escribirle al querido “gringo” contándole las angustias que tras él había dejado en aquellas serranías, cuando nos sorprendió la noticia dolorosa de su muerte.

Y mientras comentábamos, pesarosos, la desaparición del más “criollo de los gringos”, Arrieta me preguntaba una vez más….

-Y ahora….. ¿será posible que nos devuelvan el vaso?

Villa Dolores (Córdoba), noviembre de 1924.

Referencias

(1)Actualmente Escuela Normal Superior Dalmacio Vélez Sarsfield
(2)Personaje de la obra “el mercader de Venecia” de William Shakespeare

Fuente
Beltrán, Oscar R. – Una anécdota de Clemente Onelli
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Revista Fray Mocho, 9 de diciembre de 1924
Turone, Oscar Alfredo – El vaso del Cura Brochero

Artículos relacionados

Clemente Onelli
José Gabriel Brochero

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar